Sexteto Habanero

El Sexteto Habanero es uno de los primeros y más importantes conjuntos de son — sus grabaciones de los años 20 y 30 se encuentran entre los documentos fundacionales del son cubano, y su evolución hacia un septeto (con la adición de la trompeta de Félix Chapottín) marca un paso clave en el desarrollo del género.

Sobre el conjunto

Fundado en La Habana en 1920, el Sexteto Habanero formó parte de la primera ola de grupos de son que surgieron de los barrios habaneros donde el género llevaba décadas desarrollándose tras llegar desde Oriente. El formato del sexteto tres cubano, guitarra, contrabajo, bongó, claves, maracas, más dos o tres vocalistas que también tocaban percusión — era la configuración estándar para los conjuntos de son de la época, y grupos como el Sexteto Habanero contribuyeron a codificar esa instrumentación.

El son que tocaban era elegante pero con raíces en la calle. La estructura — una sección de verso ( largo) seguida de la sección de pregón-respuesta del montuno"> montuno — ya estaba establecida, pero las grabaciones del Sexteto Habanero muestran la forma en su estado maduro de los años 20: un toque limpio del tres, percusión entrelazada, y el juego de la sección de montuno"> montuno entre el cantante principal y el coro que permanecería como núcleo estructural de la música popular cubana durante un siglo.

En 1927 el trompetista Félix Chapottín se unió al grupo. Esta adición los transformó en lo que efectivamente era un septeto — un sexteto más trompeta — y la incorporación de la trompeta al conjunto de son fue un desarrollo decisivo. La trompeta proporcionó una voz melódica que podía tocar riffs armonizados sobre el montuno"> montuno, dialogar con el vocalista y añadir riqueza armónica a los arreglos que hasta entonces habían dependido enteramente del tres y la guitarra para el contenido melódico. El Septeto Nacional (fundado ese mismo año) ya había comenzado a trabajar con el formato de septeto; la adopción del mismo por parte del Sexteto Habanero lo confirmó como estándar.

El propio Chapottín llegó a convertirse en una de las figuras más importantes de la historia de la música cubana — un trompetista cuyo estilo, arraigado en la tradición sonera pero técnicamente dotado, influyó en generaciones de trompetistas cubanos. Su tiempo con el Sexteto Habanero fue un capítulo temprano de una larga carrera.

Las grabaciones del grupo en los sellos Victor y Columbia de finales de los años 20 y principios de los 30 son fuentes primarias para comprender cómo sonaba el son cubano en su período clásico — antes de la transformación del mambo"> mambo en los años 40, antes de las adaptaciones de la charanga, antes de la comercialización internacional del género. Son escucha esencial para cualquiera que estudie la historia de la música cubana.

Grabaciones clave

  • Primeras grabaciones en Victor, finales de los años 20
  • Grabaciones en Columbia, principios de los años 30
  • Diversas grabaciones conservadas en álbumes de compilación histórica