El "Rey del mambo"> Mambo" — Dámaso Pérez Prado llevó las innovaciones rítmicas de la música bailable cubana a México y al mundo, creando la explosión del mambo"> mambo de finales de los cuarenta y los cincuenta que convirtió el ritmo cubano en un fenómeno global.
Pérez Prado era pianista y arreglista en La Habana en los años cuarenta, pero tenía dificultades para conseguir trabajo porque sus arreglos se consideraban demasiado radicales. Se trasladó a Ciudad de México, donde encontró un público dispuesto a abrazar su visión: arreglos de big band del danzón-mambo, interpretados con gran energía, una sección de metales potente, armonías de jazz y sus característicos gruñidos (¡UH!) que puntuaban el ritmo.
Sus discos de mambo"> mambo — Mambo No. 5, Mambo No. 8, Qué rico el mambo"> mambo — se convirtieron en éxitos mundiales. La locura del mambo"> mambo de principios de los cincuenta, centrada en el Palladium Ballroom de Nueva York, fue impulsada por sus grabaciones y las de Tito Puente y Tito Rodríguez. El mambo"> mambo de Pérez Prado es algo diferente al danzón-mambo de Cachao y Arcaño — más espectáculo que música de baile pura — pero su papel en dar a conocer el ritmo cubano internacionalmente fue transformador.