Alicia Alonso (1920–2019) fue la mayor bailarina cubana del siglo XX — una bailarina de statura internacional que bailó prácticamente ciega durante la mayor parte de su carrera y fundó la institución que convirtió a Cuba en una potencia mundial del ballet clásico.
Nacida Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez Hoyo en La Habana en 1920, comenzó a bailar desde niña y se formó en La Habana, Nueva York y Londres. Se unió al American Ballet Theatre en Nueva York en los años 40, convirtiéndose en una de las bailarinas principales de la compañía y en una celebrada intérprete de Giselle — un papel que representaría más de mil veces a lo largo de su carrera.
Desde joven, Alonso sufrió graves problemas oculares que la dejaron casi completamente ciega. Continuó actuando memorizando las posiciones exactas de las luces en el escenario y apoyándose en sus compañeros para guiarla. Sus interpretaciones de Giselle y Carmen se convirtieron en legendarias precisamente — no a pesar de — la precisión y convicción que aportaba a los papeles.
En 1948, Alonso fundó el Ballet Alicia Alonso en La Habana, que tras la Revolución se convirtió en el Ballet Nacional de Cuba. Bajo su dirección durante más de 70 años, desarrolló un estilo cubano distintivo — técnicamente riguroso, emocionalmente expresivo y moldeado por las cualidades físicas particulares de los bailarines cubanos.
La compañía formó generaciones de bailarines de clase mundial y se convirtió en una de las principales compañías de ballet del mundo, produciendo bailarines que actuaron con las grandes compañías a nivel global.
Alicia Alonso no era una figura del baile popular — su mundo era el ballet clásico, no el son ni la timba"> timba. Pero fue la bailarina cubana más significativa del siglo XX, y la institución que construyó moldeó la manera en que Cuba concibe el cuerpo, la formación y el baile como una forma de arte seria. El rigor y la inteligencia física que exigía a los bailarines clásicos corre en paralelo al rigor que también exige el gran baile popular — y muchos intérpretes de baile popular cubano se formaron en contextos marcados por su influencia.
Recibió el título de Heroína del Trabajo del Estado cubano, el más alto honor civil.